Por otro lado mi amigo habìa despertado ignorando todo lo que pasaba en el lugar en que vivìa, sacudiò su ropa y hecho a andar... caminata que no le duro mucho tiempo pues sus pies dejaron de moverse, los àrboles parecian cambiar de lugar, algo lo querìa desconcertar. Pero que pasaba por què no podia moverse y por què todo parecìa moverse; mirando al suelo descubriò la respuesta: las raices de àrbole aledaños a èl lo habian atrapado y el resto del bosque se movia no solo para desconcertarlo sino para cercarlo.
Rodeado de àrboles con rostros de desesperanza y dolor en medio de ellos una voz se alzò diciendo:
-Pobre muchacho no sabe a lo que se ha metido- dirigiendose a èl- no te asustes pues no serà necesariò moriras aquì asi que no trates de evitarlo.-
Los àrboles echaron a reir y el muchacho se asustaba cada vez màs, pero algo lo habìa hecho entrar, en su interior el sabìa que podrìa salir.
Todo era oscuro debido a que los àrbole lo rodeaban, pero de pronto los àrboles se callaron y habrieron paso a un ruido ensordecedor, la risa de unas hienas que venian a olfatearlo.
-Bienvenido al bosque- grito una voz algo burlesca- serè tu anfitrion y ten por seguro que estarè pendiente de tì-
La voz provenia de un extrañamente bello lobo plateado, cuya presencia hizo que las hienas se callaran y se alejaran del muchacho. El lobo viò al muchacho y le recordò que siemrpe estarìa pendiente de èl. El lobo se alejo y los àrboles aparentemente volvieron a ser àrboles. Un buen susto para el comienzo de este viaje...
seguirà continuando...

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